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La búsqueda de sangre

El rastreo o búsqueda de sangre una vez disparado no mortalmente a un animal, es una disciplina cinegética, que tiene como meta encontrar a los animales heridos lo más rápidamente posible para evitarles el mayor sufrimiento. Suele ser algo más común en la caza mayor, ya que por su tamaño y fortaleza, son los únicos animales que pueden escapar estando mortalmente heridos.

Es recomendable evitar este tipo de situaciones, por lo que no se debe disparar nunca:

  • desde grandes distancias, si se sabe que el arma y la munición no es la adecuada para ser mortal,
  • si las condiciones de luz no son adecuadas,
  • o si el animal está de frente o de espaldas.

Además a ser posible se tirará siempre con el arma apoyada en un bastón de tiro o sobre alguna piedra o tronco, o incluso la mochila sino se tiene algo mejor, para asegurar el tiro lo más posible.

Estos sencillos consejos evitan que un 20% de los animales de caza mayor escapen una vez heridos y mueran fuera del alcance del cazador.

Una vez disparado al animal, este puede caer momentáneamente debido al impacto, para luego levantarse y huir. Por ello, no se puede perder de vista un animal herido, a no ser que se esté completamente seguro de su muerte. Si la batida continúa, no se puede abandonar el puesto para ir corriendo tras el animal, ya que eso podría ser muy peligroso. Lo ideal es recargar el arma y asegurarse de reconocer el lugar donde ha caído. Si al acabar la batida, el animal no está donde se le ha disparado, se buscan indicios de sangre, pelos, carne… evitando patear todo el lugar y dispersar los indicios. A continuación se intentara determinar el lugar de la huida, buscando a ser posible más rastros delatores de la herida, marcando el primer lugar y realizando círculos concéntricos sin alejarse más de un centenar de metros.

busqueda de sangre

El teckel, un animal empleado en la búsqueda de la pieza de caza mayor

Si se puede contar con un buen perro de rastreo, la búsqueda de la pieza herida puede resultar más eficaz, siendo algunas razas mejores que otras. Existen pruebas de rastro, donde compiten los mejores perros de rastreo. Esta especialización hace que las grandes batidas cuenten con una persona que lleve uno o dos perros especializados en esta tarea y que a petición de los cazadores ayude en la búsqueda del animal herido. La búsqueda no está exenta de peligro, sobre todo si se trata de un jabalí, por lo que el conductor debe seguir a los perros de cerca e ir siempre armado.

Al encontrar la pieza, si está sigue viva se deben seguir unas reglas de caza. Lo ideal es disponer de un cuchillo afilado, clavándolo en la yugular al animal. Si no se dispone o no se atreve a acercarse, se puede realizar un disparo certero.

Todo lo anteriormente dicho es perfectamente aplicable para las modalidades de recechos y aguardos.