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La caza de la becada

Las becadas son unas aves de largo pico y plumaje dorado, que se esconden o desplazan silenciosamente, volando en zigzag entre los árboles.

Los cazadores expertos comentan que año tras año, estas aves vuelven al mismo lugar, principalmente en zonas húmedas del sotobosque o en sus orillas, alimentándose de gusanos y larvas, que encuentra en el suelo.

En octubre y noviembre, comienza su migración, pudiéndose ver 2 pasos diarios, mañana y tarde, antes esperados por los cazadores y hoy en día prohibido este tipo de caza.

El cazador que conozca su territorio, así como los lugares preferidos por estos animales, podrá encontrar la becada, aunque no por ello será fácil de levantar y de tirar. Sus excrementos, llamados espejos, podrán servir de ayuda.

La caza en mano

Es en mano cuando más éxito tiene la caza de la becada, con un buen perro de muestra que identifique al animal escondido, y no tema entrar en matorrales y zarzas. A veces se le coloca una campanilla u otro dispositivo sonoro para no perder de vista al perro e identificar cuando se ha parado.

El epagneul, tenaz, duro y valiente es una de las mejores razas para este tipo de caza. Su tamaño también es bueno para meterse entre ramas y matojos.

Al ser una caza tradicional, la escopeta yuxtapuesta tiene muchos adeptos entre sus practicantes, además de su gran ligereza y maniobrabilidad.

La caza de la becada en celo

Consiste en tirar a los jóvenes machos cuando gritan antes de la anidación. Junto con la caza al paso durante el periodo de emigración han sido los responsables de que se matase un número excesivo de estas aves. Hoy en día están ambas prohibidas, dentro de una gestión internacional de la becada.