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La caza del conejo

Este animal es uno de los más cazados en muchos países, siendo una caza muy popular, y aunque se suele considerar esta caza como algo casual, también puede estar muy organizada.

Y es que debido a su incremento de población, estos animales son ya un problema en algunas áreas, comiendo y destrozando cultivos, por lo que gracias a los permisos especiales concedidos para evitar daños en la agricultura, se pueden organizar su caza fuera de la temporada habitual.

Existen 2 formas de cazar conejos, a campo abierto o en sus madrigueras, ya sea usando humo o hurones.

En campo abierto se usan perros de rastro, siendo una caza muy técnica y muy habitual desde la apertura de la temporada hasta finales de enero.

En sus madrigueras con hurones

Los hurones son enemigos mortales de los conejos, pudiendo entrar y moverse perfectamente por sus madrigueras. El cazador puede esperar hasta que conejo salga de la boca del cado y dispararle o colocar redes en las bocas de la madriguera. En ambos casos se requiere gran pericia y conocimiento de ambos animales, ya que se deben controlar y encontrar todas las bocas para que no se escapen los lepóridos con vida.

También puede darse el caso de que los conejos se escondan en troncos donde los perros no puedan acceder por lo que los hurones también son grandes aliados. Ya sea colocando redes en zonas de escape alrededor de la leña o disparando al salir estos corriendo, el hurón ayudará al cazador a descubrir los conejos escondidos, imposibles de sacar por otros métodos. Este sistema es peligroso para el hurón ya que se puede quedar atrapado en los leños y morir asfixiado.

El humo solo se usa para la destrucción, en el caso de que los conejos se conviertan en una plaga.

La caza del conejo con perros

Mucha gente cree que cualquier perro sirve para detectar el rastro de un conejo, pero nada más lejos de la realidad, cuidando mucho por los cazadores la selección de sus perros.

El canido debe ser de talla pequeña o media, para poder introducirse entre la maleza y las zarzas más densas, con una altura de cruz de 30 a 40 centímetros como máximo. Debe poseer un buen olfato, ser tenaz y perseverante e inteligente, adelantándose a los movimientos del conejo.

Muchas razas se usan para la caza del conejo: beagle, bassets, teckel, cocker, fox o los podencos portugueses.

La persecución del conejo

Si los conejos se cazan en sotobosque la batida empieza en la pradera, olfateando los perros sobre el rastro de hierba aun cubierta de rocío, donde el conejo se haya podido revolcar. Los perros recorren grandes círculos hacia el bosque. Si descubren algún conejo, empieza la persecución con ganchos, vueltas aceleraciones y paradas… Para despistar, el conejo es capaz de saltar al agua o salir a la carretera (se recomienda no cazar cerca de carreteras ya que los perros pueden seguirle pudiendo haber un accidente). Solo cuando el conejo se siente descubierto, alcanza toda su velocidad.

El cazador debe estar atento para disparar al roedor, sobre todo si este sale disparado desde cualquier punto del zarzal donde estaba sitiado por los canes, teniendo especial cuidado en no dañar a los perros que lo persiguen. Muchas veces es el tiro instintivo, ultrarrápido, que se logra con la experiencia, el que da el éxito a la cacería.

Otros métodos

El conejo es el animal más cazado furtivamente por lo que es importante hablar de las trampas. El lazo, usado antiguamente por gente de pocos recursos, se ha considerado como opuesto al arte cinegético de las personas con más posibilidades.

También se caza este animal mediante cetrería o a caballo, ambos poco utilizados, pero no por ello menos interesantes.