El conejo

El conejo presenta una gran diversidad de modos de vida, adaptándose a las condiciones de vida en cuanto terreno y clima.

El conejo de campo vive en el seno de una estructura social muy establecida compuesta de 2 a 7 individuos, realizándose intercambios de grupos entre los jóvenes.

Los desplazamientos suelen ser grupales y de distancias cortas, debido sobre todo a la escasez de alimentos o de agua, por enfermedad o por falta de población.

El conejo está acostumbrado a una alimentación abundante y variada, concentrándose en zonas secas, próximas a cultivos, donde encuentra comida y agua, buscando terrenos blandos donde excavar sus madrigueras.

Su reproducción se considera prolífica, aunque como ya hemos comentado algunas enfermedades (mixomatosis, VHD) diezman su desarrollo.

La mixomatosis

La miximatosis es una enfermedad causada por el virus de Sanareli, propagada sobre todo por los mosquitos y las pulgas. Su expansión se debió a la suelta de animales enfermos en espacios abiertos.

Una vez contagiado, el conejo se queda quieto y encogido, presentando tumores falsos llamados mixomas, hinchazón en la cabeza y supuración. Al mes de haberla cogido suele morir por inanición, asfixia o por coger otras enfermedades debido a su mal estado de salud.

La mixomatosis menguó en años anteriores las poblaciones de conejos de toda España. Para pararla se realizaron diferentes campañas entre ellas la de soltar pulgas portadoras del virus debilitado, que vacunaban automáticamente a los conejos.

A día de hoy, debido a la reimplantación masiva y sin organizar, el conejo parece plenamente recuperado, siendo casi incluso una plaga en algunas zonas de España, teniendo los cazadores que restablecer el equilibrio, regulando el crecimiento de los conejos y estableciendo periodos de caza adaptados al entorno natural y humano.