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La caza del faisán

El faisán, aunque antes escaseaba, gracias a una buena gestión y una repoblación, ha aumentado su número. Antiguamente su caza solo era practicada por la aristocracia que tenía los medios para poder cazarlos en dominios privados, donde se soltaban las piezas horas antes de la llegada de los cazadores.

El faisán habita en los bosques, gustándole los grandes claros y las orillas. Por la mañana o la tarde se acerca a los campos cercanos para comer y de noche duerme en las ramas y evitar ser sorprendido por depredadores terrestres.

El faisán no es un animal fácil de cazar, estando siempre alerta y con un oído muy fino, saliendo rápido corriendo y no levantando el vuelo a no ser que el perro o los ojeadores le fuercen. Se queda poco tiempo al descubierto, volviendo a las orillas de los campos en cuanto siente peligro.

La idea de que la caza del faisán es sencilla, viene de que la mayor parte de la caza del faisán proviene de fincas privadas donde previamente se han soltado las aves, antes de la llegada de los cazadores.

En el vuelo, el faisán puede pasar a 20 metros por encima del cazador a 60 o 70 km/h lo que dificulta enormemente el tiro. Los cazadores novatos sueltan pronto el tiro, destruyendo a la presa, y si se espera mucho y los perdigones sólo le hieren, el animal mostrando gran resistencia puede aguantar el vuelo, cayendo lejos. Será el cazador el que determine si mandar al perro a cobrar la pieza. A veces su larga cola, confunde al cazador, disparándole demasiado atrás, y quitándole solo plumas.

Muchos especialistas han estudiado el difícil tiro del faisán, llegando a la conclusión de que se debe tener en cuenta la velocidad del animal y adelantarse a él, teniendo en cuenta el tiempo para el encare, para apuntar, el de la secuencia mecánica del arma y el que tardan los perdigones en recorrer la distancia hasta el ave.

Si con suerte se alcanza un órgano importante el faisán cae como una piedra hacia el suelo, pero sino al caer el suelo, saldrá corriendo, siendo solamente con un buen perro, la única manera de encontrarlo.