Las técnicas de caza

El hábitat del faisán esta diversificado por lo que se caza en mano o en batida, siendo los pequeños bosques cercanos a zonas de cereal o viñas las mejores zonas. El faisán es un ave de a pie, desplazándose por el suelo la mayor parte del día, excepto por la noche que duerme en las ramas de los arboles.

Las escopetas superpuestas o automáticas, son las mejores armas para tirar al faisán.

La caza en mano

La caza en mano suele ser empleada por las personas conocedoras del terreno, que disponen de un buen perro de muestra que levante al animal. El faisán no siempre cuenta con el vuelo como defensa (se cree que debido al acecho de las rapaces), quedándose a veces quieto en el sitio para mimetizarse con el entorno, o poniéndose a cubierto rápidamente andando.

Como ya hemos comentado la muestra en una cualidad vital del perro empleado en esta modalidad, pero también debe ser buena su capacidad de persecución sobre las zarzas y matorrales. Algunas razas usadas: epagneul, breton, springer y cocker.

La batida

La batida se suele practicar en terrenos boscosos, especialmente acondicionados. No es necesario contar con una gran extensión, ni con muchos cazadores.

Para que resulte satisfactoria se debe conocer bien el terreno y las costumbres del animal, y para la deportividad del tiro, se debe esperar a que el faisán haya levantado el vuelo. Por eso es recomendable que no levante a los pies del cazador, ya que así su vuelo no merece la pena.

En su versión más sencilla, la línea de cazadores (unos diez), se coloca al final del territorio de batida, hacia el que se dirigen los ojeadores en un movimiento envolvente al principio y después en línea paralela a los cazadores. Los ojeadores deben avanzar en la misma dirección que el aire, para que su olor y el ruido empuje a los faisanes hacia los tiradores. Estos deben estar situados a contraviento para no delatar su presencia y separados con una distancia prudencial para no disparar al mismo animal. Los ojeadores deben avanzar en silencio, y lentamente. Si hicieran mucho ruido asustarían a todos los faisanes que saldrían en desorden hacia los cazadores, que no sabrían donde disparar, además de espantar a otros animales.

Cuando la línea de ojeadores comienza a andar en principio es algo curva en sus extremos, para que las presas no huyan por los laterales. Al llegar a la mitad del recorrido, se enderaza, poniéndose paralela a los cazadores.

La dificultad estriba en que al sentirse en peligro los faisanes corren hacia la orilla, cuando lo que se quiere es que despeguen. Para que esto no ocurra se empuja a las aves hacia una zona de baja vegetación que vaya seguida de un cortadero, o un pequeño valle entre 2 laderas arboladas, donde los animales al no sentirse cubiertos, levanten el vuelo. Otro sistema es crear una barrera de ramas ante las aves, para que al no poder avanzar, se levanten.

Detrás de la zona despejada, suele haber una cortina de arboles, que obliga a los faisanes a tomar altura, lo que permite a los cazadores (situados entre esos árboles) disparar. Si los cazadores están frente al bosque tendrán que ver llegar las aves para poder disparar bien.

Si el entorno cercano a la zona de tiro es acogedor para las aves, se posarán en las ramas ya que no suelen hacer vuelos largos.

Batidas a pie

Esta batida se da cuando los cazadores y los ojeadores avanzan en la misma línea situados alternativamente. Para ser efectiva, el número de cazadores debe ser más elevado que en el caso anterior.

Existe una modalidad, llamada batida de tirada, preparada siempre con anterioridad y en recintos adecuados.