La caza en llanuras

Las técnicas de caza varían dependiendo del entorno disponible, no siendo lo mismo cazar en montañas que en minifundios.

Las llanuras son perfectas para aquellos que se inician en la caza o donde los ancianos pueden seguir practicando su pasión, siendo estas extensiones resultado de una agricultura basada en el rendimiento. Técnicas como el barbecho, ayudan a reconstituir la caza en estas zonas.

Espacio abierto, la caza en llanura no empieza hasta principios de otoño, después de realizarse las principales cosechas. La llanura se presta a 2 tipos de caza particulares, la batida colectiva y la caza en mano en solitario, siendo las presas de varios tipos según donde las encontremos. Animales de paso son las palomas o estorninos, en las orillas encontramos el tordo, realizan algunas incursiones el faisán o el conejo, así como jabalíes en incluso corzos, y en la propia llanura, la perdiz, la codorniz, la alondra o la liebre.

Es una caza de apertura, siendo conveniente no abusar de ella. Los animales tocados ya por uno o 2 disparos, se vuelven difíciles de sorprender.

El pero que acompañe al cazador debe ser un perro de muestra capaz de bloquear a los animales para luego levantarlos cuando llega el cazador, pero también un buen retriever que los encuentre. Caminado al descubierto, ambos avanzarán de cara al viento para no delatar su presencia a los escurridizos animales.

Como después de los primeros días de temporada, la caza se vuelve difícil, ya que los animales están resabiados, se organizan batidas, casi siempre sobre perdices o liebres.