La batida

Es a final de temporada, cuando los bandos están más diseminados cuando se pasa a la caza en batida, aunque siempre tomándose precauciones para no dañar su repoblación para el año que viene.

Existen varias modalidades, entre ellas, la batida andante en la que se alternan en la misma línea cazadores y ojeadores, y la banda fija u ojeo clásico, donde los ojeadores sacan la caza a los cazadores situados en puestos fijos, disimulados en escondites, ya sean naturales o artificiales.

El ojeo clásico

Los ojeadores avanzan en línea de espaldas al aire, haciendo un arco o una V abierta. Los de las puntas deben avanzar más rápidos que los del centro, y ser muy ruidosos y visibles concentrando la caza en el centro para empujarla a hacia los cazadores. Así mismo el avance debe ser acompasado para evitar el despegue de bandos enteros, empezando con un ritmo más rápido al principio y ralentizándose según se va acercando a la línea de cazadores.

Como siempre, la seguridad es muy importante, teniéndose que adaptar las reglas del ojeo al terreno y la vegetación. La perdiz sale volando rápidamente y en todas las direcciones, pudiendo alcanzar los 100km/h si lleva el viento a favor, por lo que los cazadores deben disparar en pleno vuelo, cuando pasan por encima de sus cabezas.

El tiro no es nada fácil, teniendo que saber seguir a la perdiz, taparla y disparar, adelantando el tiro según su velocidad, relacionada directamente con la fuerza del viento.

El conocimiento del terreno y de los bandos es importante en este tipo de caza por parte del organizador, para que no todas las piezas pasen por encima del mismo puesto, siendo muy diferente si se prepara para cacerías en grandes llanuras o en monte abierto.

Batidas en círculo

De origen alemán, también llamada “en caldero” o kessel de la palabra germánica “kesseltreibe”, que significa “en círculo”. Este tipo de caza se usa principalmente para la liebre a final de la temporada, pero también puede ser usada para la perdiz.

Se necesita un mínimo de 100 hectáreas para su práctica, ya que los cazadores y ojeadores deben formar un círculo y avanzar hacia un punto central previamente delimitado. Solo se puede disparar hacia arriba o atrás, jamás hacia delante, ya que se corre peligro de dar a las personas situadas en la otra punta del círculo.

Esta caza puede llegar a ser muy mortífera por lo que es importante que el abate de piezas esté bien gestionado para no dañar la zona.