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La perdiz de montaña

Aunque se suele confundir con la perdiz roja, este animal se puede encontrar hasta los 3.000 metros de altitud, aunque al ser friolero, y en invierno baja hasta los 500 metros.

Le gusta calentarse entre las viñas y los cultivos de las faldas de las montañas, pero el abandono de estas zonas de cultivo ha dado como resultado que esta perdiz pierda su biotopo, desapareciendo en muchas zonas, por lo que se recurrió a unos planes de caza muy restrictivos.

Esta perdiz es muy difícil de cazar, ya que es la que más corre de todas, pasando mucho tiempo de su vida en el suelo. Al estará más amenazada que sus hermanas por las rapaces, está en alerta constante, detectando prontamente a cazadores y perros. Su plumaje mimético, la hace invisible en terrenos pedregosos o de polvo, y como le gusta revolarse en él, aun se camufla más.

Caza en mano

Este animal se caza en mano, con un buen perro de muestra. El olor de la perdiz de montaña es muy fuerte lo que desorienta a los perros, que piensan que está cerca cuando ha huido hace tiempo. Se suele dar caza a la vez que a los urogallos, siendo al perseguir a estos cuando se levanta la perdiz.

Igual que otras perdices, emite un trino repetitivo característico, sobre todo cuando el sol empieza a salir. Empujado a pie, el animal sube pendiente arriba dejando atrás al más rápido de los perros. Si levanta el vuelo, pica generalmente abajo, a gran velocidad y con las alas pegadas al cuerpo, teniendo el cazador que dispararla muy rápidamente. Se suele usar perdigón de 5º o 6º.