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Velocidad e impacto

La velocidad del tiro está ligada al tipo de pólvora usada. Existen 2 tipos de pólvoras: la pólvora rápida, que se quema de forma instantánea y la pólvora progresiva.

La pólvora rápida, como su nombre indica, al ser de rápida combustión, la presión sube rápidamente y llega a los 600kg/cm² para descender luego a valores cercanos a los del trueno. Al bajar tanto, y empujar los perdigones para que salgan a una velocidad muy alta, es perfecta para cañones cortos.

Las pólvoras progresivas, son más modernas, y han aumentado la velocidad media de los disparos. Su combustión es más lenta, pero al ir repartiendo la presión constantemente se logra un mejor reparto de la energía y una velocidad más constante sobre toda la longitud del cañón, logrando un mayor alcance de tiro.

Hasta la década de los 40 se creía que la eficacia de un proyectil estaba en su energía cinética y en el tamaño del calibre. Se pensaba que para matar a un animal se tenía que dañar un órgano importante o provocar una hemorragia. Por ello se investigaron los métodos para conseguir el impacto mas destructor y conseguir la desintegración del proyectil dentro del animal.

Así nació la metralla y el procedimiento (peligroso para el cazador) de recortar la cabeza de la bala en forma de cruz, lo que tenía como inconveniente una pieza muy dañada y piezas de carne difíciles de limpiar.

En 1938, Vom Hofe, demostró que los pequeños y medianos calibres podían tener desde el primer tiro un efecto mortal sobre la caza mayor si la velocidad a la que iban era muy alta, ya que crea en los tejidos una cavidad pulsátil y una onda de choque hidrodinámico que se propaga por todo el organismo, causando la muerte por inhibición nerviosa. Lo único, es que para que esto sea seguro hace falta alcanzar las 2 partes del sistema nervioso que hay a cada lado de la columna, por lo que es preferible que el proyectil atraviese el cuerpo del animal.

Pero al ser caza mayor, la cosa se complica, ya que el peso de la bala, su forma, estructura y su densidad seccional son datos relevantes. Un tamaño grande acompañado de un peso elevado jamás podrá compensar una velocidad lenta, pero también sucede lo contrario. Un proyectil pesado y de grueso calibre que vaya a una velocidad adecuada, solo sirve para tejidos muy resistentes, como los del jabalí. Sobre un animal no corpulento, el proyectil atravesará los tejidos, sin expandirse ni dejar su energía, lo que si no se ha tocado ningún órgano importante el animal escapará.

Los fabricantes ponen a disposición de los cazadores unas fichas para que elijan en función de su arma y la caza elijan la munición más conveniente.